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Me gustan los coches, si por mi fuese tendría un parking con una casa pegada. No estoy ahí -aun- pero tengo la suerte de tener algún que otro coche de fin de semana. Uno de ellos, un Lotus Elise, es un coche peculiar, es un coche diseñado a mediados de los 90 con una premisa clarísima: ser lo mas ligero posible. Es una auténtica obra de ingeniería, aunque la intra historia tiene bastante más de cinta aislante que de glamour. Bueno, como todas las historias que salen bien. Hay un documental por aquí.

Para ilustrar, os dejo una foto del susodicho en el mejor circuito del mundo.

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Lo llevaron al extremo, y cuando llevas las cosas al extremo o bien sale algo muy complejo o muy sencillo, Puedes ver la imagen del interior del coche debajo de estas lineas para saber lo que fue en este caso. No quiere decir que no tenga innovaciones súper interesantes, ya sabes que cuando pones límites siempre salen soluciones diferentes, te obliga a pensar, y pensando, echando horas, es como salen las cosas. Si quieres leer más, échale un ojo a la biografía de Colin Chapman o escucha alguna entrevista de los diseñadores del Lotus Elise, Julian Thomson y Richard Rackham, se aprende mucho de diseño de producto. Te dejo esta maravilla de quote de Dave Minter, que de nuevo, tiene mucho que ver con hacer producto.

Lotus never used to take cars back in transporting, always drove them. And quite rightly, you can learn so much about the car just driving it. It was always said you have got to pretend you are a customer… we were really trying to develop a car

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En España solo hay un concesionario oficial Lotus, así que depende de donde vivas te toca hacerlo todo a ti mismo, no puedes transportar el coche 800km para hacer un simple cambio de aceite. Por suerte con unos vídeos de YouTube, una comunidad en WhatsApp, un poco de maña o tiempo, y tienes el 99% resuelto.

La cosa no queda ahí, uso este coche para ir al circuito y hay ciertas cosas que hay que hacer para evitar matarte: cambiar aceite regularmente, comprobar pastillas, verificar que el circuito de frenos está bien, comprobar que los tornillos están apretados como tocan, revisar si hay algo doblado, agrietado, y ver si hay alguna pérdida de aceite que pueda terminar en un incendio. No te quieres jugar el tipo en una frenada.

El hecho de que puedas modificar y “reparar” tu mismo el coche te hace apreciarlo más. Sabes de qué pie cojea cuando empieza a hacer un ruido, te sientes orgulloso cuando algo funciona como debe. Esto ya de por si hace que automáticamente sea tu coche favorito, por muy buenos que sean los otros.

Pero eso no es lo mejor, viniendo del mundo del software, donde nada está acabado, es reconfortante hacer algo y terminarlo. Una vez aprietas el último tornillo ya está, todo listo, está terminado, el producto está completo. En mundo del software es un fractal, siempre puedes seguir cambiando y añadiendo de forma sencilla, no existen las limitaciones de las leyes de la física.

Es muy reconfortante ver un producto terminado. Podría ser mejor, podría mejorarse el diseño, pero alguien en un momento determinado lo cerró y es lo que salió. Nadie más va a cambiarlo, es lo que hay. El mundo del software nunca nada está terminado y no deja de ser una fuente de frustración constante. Imagino que los diseñadores de cosas ligadas a leyes de la física sueñan con tener la elasticidad del software, pero como dije antes, las restricciones a veces son buenas.

A veces que el mundo del software no se respeta a si mismo, y a su trabajo, lo suficiente. Todo es de usar y tirar.