El precio de una vida

Esta semana el gobierno español ha decidido traer a Miguel Pajares, un cura que estaba ayudando en África, contiagiado de ébola para ver si podían sacarlo del agujero. El espectáculo ha sido lamentable pero esta vez no hablo del gobierno, he leído desde gente quejándose por el dinero hasta gente con miedo por si provocaba una epidemia de proporciones bíblicas.

Hace unos años, estando yo en cuarto de carrera, en una clase de economía, el profesor enunció un problema tal que así:

Cual es coste máximo admisible para la instalación de un semáforo en un cruce donde moría 1 persona al año.

Tuve la mala suerte de que me tocase a mi resolverlo en la pizarra y mi respuesta básicamente fue poco económica: “se pone sí o sí”. Lógicamente esa no era una respuesta válida en una clase de econonomía, así que me pasé unos minutos en la pizarra tratando de hacer cuentas que no me llevaban a ninguna parte.

Todo hasta que el profesor me dio una pista: la vida humana se valoraba en unos 10.000€, jústamente la equis que quedaba por despejar.

Dejando a un lado el problema, aquella situación me dejó marcado ¿Cómo alquien podría atreverse a poner precio a una vida humana? aunque fuese en una clase de economía en un desafortunado ejemplo.

En el tema del cura (que parece que era lo único importante aquí), que por desgracia ha muerto hoy, prefiero no tener opinión, prefiero no tener que sufrir la idea de ponerme en el pellejo del gestor o de la familia del hombre (*). Parece que otra gente no tiene tantos problemas en debatir alegremente cuando se habla de una vida.

(*) hace ya nos años que trato de no pensar mucho en el otro barrio